971 53 66 03 doris@canatess.com
Canatess logo SQUARE

Estas en el Blog de Ca na TEss

Consejos e información para cuidar a tu perro o gato

Enfermedades gastrointestinales

¿Cómo ayudar de forma natural?

 

A lo largo de la vida de nuestros perros o gatos, es normal encontrarnos con algún problema gastrointestinal, como vómitos, diarreas, estreñimiento u otras molestias digestivas. De vez en cuando pueden ser normales, ya que el cuerpo utiliza mecanismos como el vómito o la diarrea para eliminar sustancias dañinas.

En este blog quiero ofrecerte algunas pautas y remedios naturales para ayudar a tu perro o gato si presenta algún problema gastrointestinal. Sin embargo, es crucial saber cómo actuar en cada caso y reconocer cuándo acudir al veterinario, especialmente si aparecen síntomas adicionales como fiebre, apatía o dolor intenso. Siempre prioriza su bienestar y salud.

 

Diarreas

 

Las diarreas pueden presentarse de muchas formas: heces un poco más blandas de lo habitual o completamente líquidas. Las causas más frecuentes incluyen infecciones por bacterias, virus, parásitos, alimentos en mal estado, intoxicaciones, alergias, intolerancias alimentarias o cambios bruscos en la dieta.

 

¿Qué hacer en caso de diarrea?

Lo primero es dejar descansar el intestino mediante un ayuno de entre 12 y 24 horas (en gatos nunca más de 24 horas). La digestión tiene un efecto osmótico y puede empeorar el cuadro si se sigue alimentando de inmediato. Recuerda que la diarrea también puede ser una forma de limpieza del cuerpo.

Después del ayuno, podemos ofrecer una dieta blanda y fácil de digerir. Durante los primeros dos días, es mejor ofrecer comida cocida que cruda o ultraprocesada. Recomendamos dar pequeñas raciones distribuidas a lo largo del día, en lugar de una comida grande o pienso a libre disposición. Una opción adecuada puede ser pollo hervido con zanahoria o calabaza, siempre que el animal no tenga alergias a estos alimentos.

 

La sopa de Moro

Esta receta tradicional fue desarrollada por el Dr. Ernst Moro en la clínica de Heidelberg (Alemania) y ha demostrado ser eficaz contra cuadros diarreicos.

Receta: Cocina 1 kg de zanahorias en 1 litro de agua durante 1 hora (tapado). Tritura en puré, añade 5 g de sal y completa con agua hasta obtener nuevamente 1 litro de sopa. Ofrécela varias veces al día. Si el animal no la acepta sola, se puede mezclar con un poco de carne o pescado blanco hervido.

 

Otros remedios naturales

  • Arcilla blanca: absorbe toxinas y gases intestinales. Dosis: 1 cucharadita por cada 10 kg de peso corporal mezclada con comida.
  • Puré de manzana: rico en pectina, ayuda a aglutinar el agua intestinal. Ofrecer varias veces al día, preferiblemente mezclado con un poco de queso fresco.
  • Arándanos: ricos en taninos y antocianinas. Hervir 3 cucharadas de arándanos secos en 200 ml de agua por 10 minutos, dejar infusionar otros 10 minutos, colar y ofrecer.
  • Agua de arroz: el agua de cocción (no el arroz) alivia el intestino y reduce calambres.

Hidratación y advertencias

Asegúrate de que el animal beba suficiente agua. Si no quiere, se puede animar con caldo sin sal, o añadir una pequeña cantidad de nata o yogur al agua.

Algunos perros y gatos no toleran bien una gran cantidad de vísceras, lo que puede provocar diarrea. En esos casos, es mejor distribuir las vísceras en pequeñas porciones diarias.

 

Estreñimiento

 

Es más común en gatos, pero también puede afectar a perros. Las causas incluyen falta de ejercicio, deshidratación, inflamación de glándulas anales, edad avanzada, problemas hormonales o exceso de huesos en la dieta natural.

 

Causas en la dieta natural

Los perros están muchas veces estreñidos por causa de haber comido algo indigerible o demasiada cantidad de huesos carnosos. Si el animal no se depone en 48 horas es importante ir al veterinario para mirar qué problema hay, si existe un objeto extraño que puede causar problemas graves. Entonces si nuestro animal esta estreñida y tiene dolor, se debe ir al veterinario.

En la dieta natural de vez en cuando la toma de huesos carnosos o huesos recreativos tiene como consecuencia el estreñimiento o heces muy secos. Entonces bajamos la cantidad de huesos en general o por algunos días. Si tenemos dos tomas semanales de huesos carnosos y nuestro animal tiene problemas deberíamos dividir la toma en tres o cuadro tomas semanales. Si la dieta contiene un porcentaje alto de huesos cada día, se tiene que bajar esa cantidad y aumentar la cantidad de fibra.

Nunca se tiene que dar huesos puros sin carne, es muy difícil de digerir y puede causar problemas intestinales graves.  Hay animales que también se estriñen con harina de huesos o algún otro producto de calcio, allí se tiene que ver cambiar la cantidad, aumentar fibra (verduras ricas en fibras como calabaza o similar) o cambiar el producto.

 

Alimentos que ayudan:

  • Fibra: calabaza, zanahoria, semillas de chía o Plantago ovata (cáscara de psyllium).
  • Prebíoticos y probíoticos: equilibran la flora intestinal.
  • Aceite de coco o mantequilla: ayudan a humedecen el sistema digestivo y favorecen normalizar las heces. odemos añadir algo de aceite de coco a la comida o mantequilla (OJO: en cantidades pequeñas y solo si el animal está acostumbrado a ingerir grasas).
  • Vinagre de manzana, ralladura de coco, espárragos cocidos.

Como profilaxis es importante tener siempre una parte de fibra en la dieta del gato o del perro, que pueden ser verduras, frutas o fibras como semillas de chía o semillas de Plantago de ovata (cascara de psilium).

 

Resumiendo:

Aumenta la fibra: Integra alimentos ricos en fibra como calabaza, zanahoria, semillas de chía o Plantago ovata (conocido como cascara de psilium). Estos alimentos regulan el tránsito intestinal de manera natural.

 

Incorpora prebióticos y probióticos: Estos mejoran la flora intestinal, favoreciendo una digestión saludable.

Controla la cantidad de huesos: Si tu perro o gato consume huesos carnosos y presenta estreñimiento, disminuye la cantidad o divídelos en tomas más frecuentes para evitar heces demasiado duras.

 

Flatulencias

 

De vez en cuando los gases son normales, pero si aparecen a diario y además son muy malolientes, ya conviene buscar la causa. Porque las flatulencias no son solo una molestia por el olor: también pueden provocar dolor y malestar físico en nuestros animales.

Los perros y gatos suelen tener gases por las mismas razones que los humanos: ciertos alimentos generan fermentación al interactuar con las bacterias intestinales. Estos alimentos deben evitarse en su dieta, y entre los más problemáticos están los guisantes, las judías y las coles.

Las flatulencias también pueden ser un signo de que la dieta no les está sentando bien, o que hay un alimento concreto que no toleran. En estos casos, es mejor eliminar completamente los productos lácteos y los cereales, y probar con una fuente cárnica diferente. Si el animal se alimenta con pienso, se puede cambiar de marca o de tipo de proteína. Son pequeñas pruebas que nos permiten ver si con ciertos cambios disminuyen los gases.

En la dieta natural también hay partes cárnicas que pueden resultar más difíciles de digerir, como los tendones o carnes con mucho tejido conectivo, lo que puede aumentar la producción de gases intestinales.

Puede ser útil aumentar la cantidad de verduras, especialmente aquellas de hoja verde como lechuga, espinacas o acelgas cocidas. Además, hay hierbas que pueden ayudar a reducir las flatulencias, como el anís, la menta, las semillas de hinojo o de apio. También pueden ser útiles la camomila, la melisa o el romero (este último, no se debe usar en gatos). Estas hierbas se pueden dar frescas o secas, mezcladas con la comida.

En general, la presencia frecuente de gases intestinales y el malestar que provocan tanto en el animal como en su entorno (y, lógicamente, también en los humanos) es una señal clara de que se debe revisar la dieta con más detalle. Porque, aunque a veces se normalizan, los gases en exceso no son normales.

Vómitos

 

Hay diferentes formas de vómitos. Los perros por ejemplo “vomitan” algunas veces directamente después de comer. Esto es una cosa bastante normal y no debería preocuparnos. Realmente no es un vomito, es regurgitación. Cuando un perro come muy rápido o un trozo grande de comida tragan bastante aire y este aire les molesta y sacan la comida y  lo comen directamente otra vez. Lo podemos dejarles comerla sin problemas, es una cosa muy natural. Tal vez para nosotros es un poco asqueroso, pero para ellos es un proceso normal.

También las perras lactantes regurgitan después de comer para dar alimento a sus cachorros. Es el camino natural de alimentar a sus bebes. De vez en cuando puede pasar con otros perros que están con un cachorro y sacan su comida. Tampoco es preocupante. Pero después hay vómitos que si nos tienen que preocupar:

 

Vómitos de bilis

Algunas veces hemos observado que los perros vomitan bilis. Estos vómitos, especialmente cuando ocurren en ayunas o por la mañana, están directamente relacionados con la fisiología de su estómago. A diferencia del humano, el estómago del perro es extremadamente expansible y está diseñado evolutivamente para recibir grandes cantidades de alimento en intervalos no fijas. Esto se debe a que, en estado salvaje, los cánidos no comían varias veces al día, sino solo cuando cazaban, lo que podía significar algunos largos periodos en ayunas.

En la vida actual, muchos perros comen 3 o 4 veces al día y además reciben premios, chuches o masticables durante el día. Esto genera múltiples estímulos al aparato digestivo (hasta 7 u 8 veces diarias), lo que provoca que el estómago produzca ácido gástrico cada vez que ingiere algo, sin importar la cantidad (no mide la comida).

El problema aparece durante la noche, cuando el perro entra en un período prolongado de ayuno. A pesar de no recibir alimento, el estómago continúa produciendo ácido gástrico debido a la estimulación constante durante el día y al condicionamiento que genera el hábito (como ocurre en el experimento de Pavlov).

Como no hay alimento que neutralice ese ácido, se acumula y puede terminar causando irritación en la mucosa gástrica. Esto da lugar a síntomas como dolor, ardor, ruidos estomacales, lamido excesivo o vómitos biliosos.

Muchos perros también presentan vómitos de bilis si no reciben la comida en el horario que tienen anticipado. Esto se debe a que el cuerpo ha aprendido a producir ácido en esos momentos, pero si la comida no llega, el ácido no tiene función y puede provocar molestias que el animal trata de aliviar comiendo hierba o incluso tierra.

 

¿Cómo prevenirlos?

Para evitar estos vómitos de bilis, es recomendable revisar la forma de alimentación del perro. En lugar de ofrecer múltiples estímulos pequeños durante el día, es preferible reducir las «minicomidas» y distribuir la comida en una o dos tomas diarias y no ofrecerle muchos chuches, si no da un masticable al día, que no serán mas de tres ingestas al día.

Una estrategia efectiva puede ser también en ofrecer una pequeña ración de comida antes de dormir, lo cual ayuda a evitar que el estómago permanezca vacío durante muchas horas.

También puede ser útil evitar rutinas excesivamente rígidas que condicionen al perro a producir ácido a horas específicas. ¿Qué significa esto? Cambiar horario y cantidad diariamente, por ejemplo, en vez de dar cada día a las 8 de la mañana la comida, se da un día a las 7, otro a las 8.30. Estos pequeños cambios ayudan, a que el perro no se acostumbra a un horario fijo. Siempre teniendo en cuenta, que hablamos de animales sanos.

Por último, una dieta natural cruda o cocinada, adaptada a la fisiología digestiva del perro, puede contribuir a regular mejor su función gástrica y reducir este tipo de problemas.

Para los gatos es diferente, ya que comen varias veces al día pequeñas cantidades. Pero si hay gatos que vomitan su pienso después de comer, y normalmente es un signo que no toleran muy bien este tipo de alimento.

 

Vómitos que requieren atención veterinaria:

  • Con presencia de sangre.
  • Si hay síntomas como temblores, fiebre, decaimiento.
  • Si sospechas de ingesta de tóxicos, infecciones o cuerpos extraños.

Acidez

 

Como ya hemos visto, la fisiología digestiva de nuestros perros es diferente a la nuestra, y si les damos demasiadas comidas o seguimos rutinas muy estrictas, podemos provocarles ataques de acidez, también conocidos como licky fits. Estos episodios se manifiestan a través de lamidos excesivos: en las patas, el hocico, el suelo, e incluso intentan aliviarse comiendo hierba, textiles, papel, tierra, entre otros. Otro signo común de acidez es una especie de “tos”, provocada por el ascenso de los jugos gástricos que irritan la garganta. Esto no significa necesariamente que tengan un exceso de ácido, sino que ese ácido está en la parte superior del estómago y sube con facilidad.

 

Causas:

  • Dietas mal toleradas o alimentos específicos.
  • En animales mayores, disminución de jugos gástricos.
  • Fermentación de comida cruda mal digerida.

En la mayoría de los casos, detrás de esta acidez hay una intolerancia alimentaria. Es decir, hay algo en la dieta —o la dieta en sí— que no les sienta bien. En animales mayores, por ejemplo, puede haber un déficit de jugos gástricos, lo que hace que la comida cruda permanezca demasiado tiempo en el estómago, fermente y genere molestias. En otros casos, el perro o el gato puede no tolerar una proteína específica, un suplemento o algún vegetal. Y no siempre la causa es un tipo de carne en concreto; muchas veces, la reacción puede ser provocada por otros componentes menos evidentes de la dieta.

 

Solución:

  • Revisar ingredientes de la dieta.
  • Probar cambios de proteína o eliminar suplementos sospechosos.
  • Uso puntual de arcilla blanca, 1 cucharadita por cada 10 kg de peso, mezclada con comida. No usar a largo plazo sin supervisión.

 

Glándulas anales

 

Si nuestro perro o gato tiene problemas para vaciar sus glándulas anales, pueden existir varias causas. La primera es que las heces sean demasiado blandas y no tengan la consistencia suficiente para que estas glándulas se vacíen de forma natural. Lo mismo ocurre si las heces son demasiado pequeñas y secas. En estos casos, conviene aumentar el contenido de fibra en la dieta. Esto se puede lograr añadiendo cáscara de psyllium (Plantago ovata) o utilizando verduras ricas en fibra, como espinaca, espárragos cocidos, calabaza o prebióticos como la inulina.

Otra posible causa puede ser anatómica, y en ese caso solo un veterinario podrá ayudarnos. Es importante tener en cuenta que no se deben vaciar las glándulas anales de forma rutinaria o “por si acaso”, ya que esto puede llevar a que pierdan su capacidad natural de vaciado. Si es necesario hacerlo, siempre debe ser realizado por personal cualificado.

 

Inapetencia

 

La inapetencia puede tener muchos orígenes. Lo primero es aclarar si hay algún problema de salud detrás: pueden existir molestias dentales, heridas en la boca o enfermedades gastrointestinales.

Sin embargo, la causa número uno suele ser simplemente que no tienen hambre porque están sobrealimentados. Damos tres comidas al día, más golosinas y masticables, y al final el perro o el gato acaba sobresaturado de comida. En estos casos, lo ideal es reducir tanto el número de comidas como la cantidad ofrecida. Normalmente, en unos pocos días el animal vuelve a comer con regularidad.

También hay otra causa que muchas veces no queremos ver, pero que existe: algunos animales aprenden a “educarnos”. Han aprendido que, si no comen, reciben atención o algo más sabroso. Siempre lo explico con el ejemplo de los niños: si un niño sabe que si no se come la verdura le darán chocolate, rápidamente dejará de comer verdura.

En este sentido, hay que tener en cuenta que los gatos son auténticos especialistas en formarnos. Por eso, con ellos debemos tener mucha más paciencia al hacer cambios en la dieta. Con los perros es algo más sencillo, ya que podemos dejarlos más tiempo sin comer sin que represente un riesgo.

Por otro lado, puede ocurrir que simplemente no les guste un alimento o que no les siente bien, y esa sea la causa de su inapetencia. En ese caso, no debemos obligarlos a comer algo que rechazan, ya que puede generar rechazo permanente.

Ahora bien, si en general el perro o el gato no quiere comer durante un tiempo prolongado, es fundamental acudir al veterinario para descartar causas médicas serias y encontrar una solución. En el caso de los gatos, el ayuno prolongado puede llegar a ser peligroso, por lo que no debemos dejarlo pasar.

 

Conclusión

La salud digestiva de nuestros animales está íntimamente ligada a su alimentación, estilo de vida y manejo del estrés. Observar los síntomas, conocer las causas comunes y aplicar soluciones naturales puede marcar una gran diferencia. Siempre que haya dudas o síntomas persistentes, lo mejor es consultar con un profesional de nutrición natural. ¡Tu perro o gato te lo agradecerá con vitalidad, equilibrio y bienestar! Si tienes alguna duda o quieres revisar la dieta de tu perro o gato, contactanos.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Andere interessante Artikel